
SEMANA SANTA EN GRANADA
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SEMANA
SANTA EN GRANADA 2004
Pellizcos de un Lunes Santo
La jornada del Lunes Santo se ha
convertido en Granada en un día de eminente sabor local, pues las
corporaciones que realizan su Estación de Penitencia a la Santa Iglesia
Catedral poseen todas una personalidad muy acusada y un fuerte carácter de
vinculación con la ciudad. Son todas ellas, Cofradías de importante sabor
granadino, que, además, están experimentando una importante renovación en
cuanto a la vida de Hermandad y al patrimonio artístico se refiere.
Si hay una cita clásica en la tarde
del Lunes, esa es la de acudir al barrio del Zaidín para contemplar la
salida de la Hermandad de la Luz y el Trabajo. Todo el barrio se vuelca
con la puesta en la calle de ambos titulares, aunque si quieren que les
diga mi opinión personal, a mí me gusta ver a la corporación cuando visita
los enclaves del centro, porque nos trae ese aroma a barrio muy pegado a
sus titulares, bajo sus trabajaderas, junto a sus aguaores, acompañando a
las promesas y las familias que hacen el camino pegados al Señor y a su
Madre. Es todo un pellizco de éxodo de barrio que merece la pena vivir de
cerca, aparte que es muy destacable el trabajo bajo el paso de palio de
Nuestra Señora de la Luz: medido y sin estridencias.
Otro de los pellizcos que se lleva
el alma del cofrade éste día es la estampa de Nuestra Señora de los
Dolores en su recorrido de media tarde por la Carrera del Darro. El
remozado paso de palio (con nuevas bambalinas bordadas en oro) se enmarca
soberbiamente en el indescriptible entorno de los puentes del río, bajo
las faldas de la Alhambra. Se puede oír murmullar el agua; se puede oler
la frescura de los árboles; y se puede escuchar cómo el trino de los
vencejos entrecorta "Soleá dame la mano" magistralmente
interpretada por la Banda del Mayor Dolor. Corporación ésta clásica donde
las haya, y uno de los palios que aún trabajan a hombros que mejor se
mueven.
Tampoco es desechable de ninguna
forma acudir al encuentro de uno de esos Cristos que embaucan por la
propia belleza que emanan, de forma que incluso su dulce mirada hace
olvidar el tormento que aflora en su mejilla amoratada. El Señor del
Rescate es digno de contemplar cuando la Hermandad recorre las estrechas
calles del barrio de la Magdalena. Y si uno se las apaña para buscar la
acera correcta de forma que cuando el Señor llegue nos coincidan las
miradas, sentirá un auténtico escalofrío recorrer la espalda. Señerísima
la Cofradía en su puesta en la calle, señerísimo el paso de Cristo
conjugando los barnizados y los plateados, y elegantísimo el Señor en sí
mismo. Este año lució su túnica morada de cola, que, para mí, es la que
mejor le sienta. Eso sí, no me resisto a recordarlo con Agrupación Musical
(era lo suyo), aunque no sea de ningún modo malo el acompañamiento actual
de Cornetas y Tambores.
La Hermandad del Huerto hay que
buscarla en el Realejo, allí es donde causa el pellizco, porque el Realejo
es como un pequeño jardín que va enviando flores a Granada según van
pasando los días. Si el Domingo de Ramos envía un manojo de lirios y
espigas y una bella rosa blanca cuando la Hermandad de la Cena toma las
calles, el Lunes envía el aroma del romero fresco y a una hermosa y pura
azucena cuando los pasos de ésta Cofradía del Huerto se adentran en el
centro. Ya casi acabado de talla, el misterio de la Oración de Nuestro
Señor en el Huerto de los Olivos es un enorme ejemplo del trabajo de ésta
corporación nazarena para renovarse patrimonialmente. Cimbreaba
impresionante el olivo de las Comendadoras cuando cruzaba la Plaza del
Realejo a los sones de "Sagradas Vestiduras". Y qué decir de la
Amargura de María, una de las dolorosas mejor vestidas durante todo el
año, y uno de los más dulces ejemplos del recogimiento imaginero
granadino. Acertadísimo ha supuesto para éste paso de palio el cambio del
trabajo costalero a costal, porque el paso ha ganado mucho en mecía de
mesa, acoplándose mucho más al compás guerrillero de la Banda de Música de
Huévar (Sevilla) que lo acompaña.
Y si aún el alma está dispuesta a
ser pellizcada un poco más, es muy recomendable acudir como lo hice yo
éste año a ver el regreso al Santo Ángel Custodio de la Hermandad del
Santo Cristo de San Agustín. Esta recogida, con la calle San Antón apagada
totalmente, nos trasporta a otros tiempos de penitencias ejemplares. El
soberbio cortejo nazareno regresa con una inusual elegancia y con una
rectitud encomiable. Y cuando llega a la puerta el paso del Sagrado
Protector de la ciudad, casi traspasa la sequedad de las comisuras de su
boca a todos cuantos allí se encuentran. Campana de duelo en la espadaña
del Convento y duelo también en la campana del muñidor; lamento triste en
la capilla musical que interpreta piezas como las archiconocidas "Saetas
del Silencio" o "Vía crucis" de Pantión para adentrarse en el
templo; disciplinas antiguas y ancestrales comportamientos heredados por
ésta joven corporación del Lunes que cierra magistralmente la jornada.
Día importante el Lunes Santo, de
sabor granadino muy concentrado, de muchísimos detalles de categoría, y de
una enorme evolución en lo cofrade. Lástima que lo bello sea tan efímero
¿verdad?. Como pintó Valdés Leal: In ictu oculi... así pasa todo,
en un abrir y cerrar de ojos.
Álvaro Luis Barea Piñar |