
SEMANA SANTA EN GRANADA
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SEMANA
SANTA EN GRANADA 2004
Domingo de Ramos
Algo que todos esperamos va a
suceder. Desde por la mañana temprano la gente, con sus póstulas y sus
insignias en la solapa de la chaqueta, sale a la calle. Todos miramos al
cielo y decimos: Este año sí. Desde hace ya algunos años no recuerdo un
Domingo de Ramos más esperado y más reluciente que este. ¿Será porque La
Paz, que todos necesitamos tanto, sale a la calle?
Todos el Domingo de Ramos esperamos
en la Puerta del Perpetuo Socorro, todos tenemos nuestras palmas en la
mano para aclamar a nuestro Rey, ese Rey que pronto va a sufrir, que va a
morir por nuestros pecados.
Shhhhh murmura la gente "que
van a tocar a la puerta"... este año, nuestro Arzobispo D. Javier se
encuentra por primera vez en el templo de los Redentoristas para inaugurar
la Semana Santa.
Señor que triunfas en Jerusalén sal
a la calle, Granada te ha esperado tanto....bendícenos con tu Paz. Tu
Madre te sigue....llora porque la Paz se ha quebrado, porque en su regazo
hay 190 hijos que han muerto en manos de unos
criminales...Señora...regálanos la Paz. Si algo he de destacar de esta
semana es sin duda el estreno de paso en
su fase de ebanistería salida del taller de Juan Antonio García, y la
incorporación de las nuevas imágenes en el paso de Misterio. Sin duda un
gran acierto de esta Hermandad.
Inmediatamente después buscamos el
Realejo, nuestra primera cita con el barrio este año, Fray Luis ya mira de
reojo a la puerta de Santo Domingo... "uno de vosotros me va entregar esta
noche"... Jesús, Nuestro Señor, se entrega a todos nosotros, nos da el
regalo de la Eucaristía, y sale por Santo Domingo... que buenos son esos
costaleros, que elegancia... que Misterio... el Domingo de Ramos se acerca a
la pasión... y María de lejos ve la Victoria, de la pena de ver a su hijo
entregado a la alegría del triunfo sobre la muerte. Impresionante a su
paso por las Carmelitas Descalzas, una gran chicotá digna de una Hermandad
que cada año nos muestra cada vez más su madurez en el costal. Muy elegante la Virgen
de la Victoria en su paso de Palio, que nos enseñó terminado el trabajo en
orfebrería del respiradero, con un resultado sugestivo en su presentación,
después de los arreglos a que fueron sometidos hace unos meses los ángeles
que escoltan las cartelas.
Tú, Cofrade, no te laves las manos,
la Sentencia que huele a aromas de río, que huele a misterio
grandioso en la calle, sí esa sentencia se la diste tu también con tus
pecados, ¿no lo ves? Pilatos... esas manos no se lavan con agua... todos
vemos ese gran paso de misterio en la calle y pensamos... "Dios mío... no
nos abandones". Señora, tú que haces Maravillas, consuela a tu hijo, que
la Justicia se haga presente entre nosotros, ayúdanos. Todos echamos de
menos a D. Miguel López Escribano. Impresionante el paso dorado de los
candelabros de guardabrisas que ha realizado Cecilio Reyes. A destacar
cómo iba vestida este año la Virgen de las Maravilla. Para mí un acierto.
¿Cómo puede ser que tú, Rey de
Reyes, aclamado en tu entrada en Jerusalén, te veas ahora Cautivo? Señor,
tu eres la Libertad, tu que acoges en tus seno a los desamparados, oye
nuestras súplicas, porque el Domingo de Ramos el Sagrario se llena de
oraciones que vuelan hacia ti. Señora, tú que diste el Fiat, tú que en el
mismo momento de la Encarnación ya sabías lo que suponía ser Madre de Dios
y Madre Nuestra... que bella te ves... Señora de nuestras oraciones. Sin
duda, sus costaleros los más clásicos de toda nuestra semana santa, el
tiempo se para en el Sagrario...
Y ya el Domingo de Ramos, nos vamos
a la parte de Sur de Granada para ver cómo te despojan de tus vestiduras,
tus nazarenos te acompañan, ellos esperaban este día, querían que tu
salida por esa puerta fuera como te merecías, este año sí, repetíamos
todos, tus costaleros con casta y honor te llevan a la Catedral,
Señor... no nos despojes tú de tu perdón. Esta Hermandad merece especial
atención sin duda por la creciente pujanza en nuestra Semana Santa que se
vio refrendada en la gran cantidad de nazarenos que acompañaban a Nuestro
Señor Despojado de sus vestiduras.
José Luis Henares |