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Con sabor a Gloria
Pasada la Semana
Santa, y con el sentimiento que nos transmite y del que participamos con
la Resurrección de Cristo, nos llega una espiritualidad cofrade distinta,
llena de primavera y verano, colmada de festividad y amor a María
Santísima. Es la época de las Cofradías de Gloria y de las Romerías.
Las Cofradías y
Hermandades de Gloria, conservan ese sabor antiguo, a costumbres propias
de cada tierra, de cada pueblo, que se ha perdido en la Semana Santa, que
es casi homogénea en casi toda Andalucía.
Las ciudades,
los pueblos, los barrios se llenan de hermosas procesiones llenas de
flores, de exaltación, de alegría, de luces y fuegos artificiales, en
torno por lo general, a María Santísima o al Santo Patrón del lugar.
La estética, la
composición de sus miembros, los recorridos, la liturgia......poco tiene
que ver con las hermanas cofradías de Penitencia por razones obvias, y sin
embargo, participan de una espiritualidad cristiana que dentro del propio
calendario litúrgico, las une en la celebración del año y da continuidad
al sentimiento cofrade tras la Resurrección.
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Desde las
famosas Romerías de la Virgen de la Cabeza en Andujar y de la Virgen del
Rocío en Almonte, hasta las festividades de los Patrones por excelencia
del Otoño, San Blas y San Antón. Las procesiones marítimas de la Virgen
del Carmen y la Virgen del Mar, las procesiones de La Virgen de los
Ángeles y de la Virgen del Rosario en Granada, las fiestas de Baza y
Guadíx unidas por una misma Patrona, La Romería del Cristo del Paño en
Octubre que acoge a miles de fieles en Moclín, las fiestas Alpujarreñas
con sus Santos Patrones encabezados por la Reina de aquella Tierra, la
Virgen del Martirio de Ugíjar, la Romería de la Virgen de las Nieves, y
como no, la Procesión de la Virgen de las Angustias en Granada,
considerada como la procesión que más devotos lleva en sus filas en
España.
Andalucía se
colma de fiestas, procesiones de gloria y Romerías que sacan el espíritu
propio de cada pueblo, de cada lugar. Hermandades de Gloria que no deben
perder sus identidades ni su idiosincrasia, porque si no, estaremos
perdiendo nuestra historia, nuestras raíces, nuestra cultura. Hermandades
de Gloria y fiestas patronales que a veces pierden su sentido religioso
diluido en la propia fiesta que los absorbe, y entonces se convierten las
Fiestas en ferias donde un día por sabe Dios qué razón (que dirán algunos)
sale el Santo. La Fiesta que surge en torno a la Celebración Religiosa, y
no la fiesta que la ahoga.
Esa es la labor
de todos aquellos que somos Cofrades, de Penitencia y de Gloria. Defender
esa tradición popular religiosa frente a la secularizante. Vivir la
alegría de la exaltación de María Santísima en su expresión Gloriosa y
Gozosa sin que la celebración pagana ahogue la espiritualidad del pueblo.
Vivir la tradición, con la modernidad espiritual que nos indica la
Iglesia, para darle sentido a nuestros actos. Y colmar de flores de
gloria, de oraciones exultantes a nuestra Madre que en Andalucía tiene su
Tierra.
Que sigamos
viviendo esta época con ese sentido y el sentimiento cristiano que SABE A
GLORIA.
Ángel Henares
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