Pascua de Recuerdos

Cuando la cera ya no es más que un recuerdo rígido en una tulipa todavía por limpiar. Cuando el capillo descansa en una percha dormida en un rincón de la casa. Cuando el incienso es sólo ya un sentimiento de recuerdos añorados en nuestra mente. Cuando la mirada se nos pierde ante los umbrales de Iglesias y plazas que guardaron nuestra vista cargada de emoción y pasión.  Cuando nuestros pasos ya no son “Estación”, ni “chicotá” ni bulla. Cuando sólo queda un sin fin de ideas, de memorias, de ilusiones cumplidas o por cumplir el año que viene.

Cuando todo esto pasa en el corazón cofrade de todos nosotros, y descubrimos que ya pasó ese tiempo mágico de sentidos y sentimientos, de fervor y cristiandad, de ilusiones y retinas brillantes, entonces sólo nos queda vivir esa Pascua de Recuerdos que vivimos los cofrades.

Dios ha resucitado. Y su paso va en el aire, con el oro del sol y el incienso del viento. Cristo ha resucitado, y a nosotros nos regala una resurrección de paz, de serenidad, de vida, pero también una época de nostalgia, de añoranza, de “mirar hacia atrás” pero caminando hacia delante.

Y entonces todo lo vivido, todo lo sentido, y todo lo visto, resucita para nosotros en un sentimiento de recuerdos.

Resucitamos y nos cuesta echar a andar. Pero que bonitos son estos días del “después”, también. Esa “cuaresma” pascual aletargada, tardía, construida en la base de lo “Ya Hecho”. Ese tiempo primaveral de corrillos, de tertulias, de leer aquello que vimos, de evaluar en Hermandades y reuniones lo realizado y de buscar soluciones o asentar cosas para el año venidero.


Que hermoso y que triste a la vez resucitar lo vivido para quedarnos con la sensación añorada en nuestras almas. Y un día, Cristo se nos acerca y nos enseña las llagas para que resucitemos nosotros también. A algunos, aletargados todavía en el sueño de la Semana Santa, incluso les anima a que introduzcan sus dedos en sus estigmas, para que se den cuenta que todo pasó, y que hay que empezar a andar el camino Pascual. El nuevo año que es construir, más que recordar. Aunque claro está, hay cristianos cofrades que nunca viven la Pascua, dormidos como los apóstoles del Huerto, o ajenos a la dimensión de lo que transciende como los discípulos en la Cena.

Hay que disfrutar este tiempo y resucitar al que viene. Dicen algunos que la Pascua Cofrade comienza unos días más tarde. Tampoco creo que sea eso. Pero sí es verdad que en los primeros días de ella, vivimos un estado emocional diferente, emocionante, nostálgico.  Una Pascua de recuerdos.

Ángel Henares

 

 

Portada | Fe | Biblia | Domingo | Pasión | Camino | Cultura | Libros | Enlaces | Correo
EL ESCOLIASTA 2004

El Escoliasta. Para reflexionar y vivir la fe Sitemap home