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DOCTRINA SOCIAL SOBRE LA ECONOMÍA
8. La intervención del Estado en
la economía
(1)
8.1 La construcción del Estado social
A finales del
siglo XIX rige el capitalismo liberal con su exaltación de la libertad
individual. El Estado no interviene en la actividad económica; se limita a
ser guardián de las relaciones económicas. La libertad de iniciativa
aumenta la acumulación de riqueza, pero también la explotación de los
trabajadores, lo que originará los movimientos socialistas, cuya propuesta
consiste en eliminar la propiedad privada y promover una organización
social alternativa. Con Carlos Marx se pretende convertir al Estado en el
único propietario y dirigente de la economía, como fórmula de transición a
una sociedad sin Estado.
León XIII, en este contexto, se
va a mostrar muy crítico con las concepciones liberal y socialista. Y
entenderá que la solución de los problemas sociales debe contar con el
papel del Estado, el cual debe actuar directamente sobre la economía con
funciones tales como cooperar en la prosperidad de la sociedad y de los
grupos, promover la justicia distributiva, y garantizar los derechos de
todos, especialmente de los más débiles. En su dimensión económica el
Estado debe emplearse en asegurar la propiedad privada y cobrar
moderadamente tributos, y en ordenar rigurosamente la huelga, que
perjudica a obreros y patronos. El Estado debe apoyar a los obreros,
atendiendo a sus exigencias y procurando la dignidad del trabajo.
8.2 El principio de justicia social como ordenador de la
economía
El
funcionamiento del “mercado perfecto” entrará en crisis profunda en 1929.
Los regímenes democráticos europeos se volverán consecuentemente
inestables y mirarán al fascismo, que apuesta por una fuerte intervención
del Estado en la economía. A su vez se está produciendo también la
Revolución rusa y su vía colectivista. Ambos sistemas abogan por el
control estatal de la economía.
En este contexto de regímenes
autoritarios, Pío XI publica la Quadragesimo anno y proclamara el
importantísimo principio de subsidiariedad, en que debe encuadrarse la
acción estatal en el orden económico. A su vez, lazan una propuesta de
reforma del orden social que debe instaurar una economía dirigida según el
principio de justicia social. La economía, por tanto, esta regulada y
dirigida a un fin ético, el cual será origen del Estado social.
Entre el Estado y los
individuos Pío XI establece un puente en las asociaciones. Debe superarse
el modelo de sociedad basado en las clases sociales y cimentarse sobre las
profesiones, encuadrando a patronos y obreros. Frente al Estado hay que
dar capacidad y libertad a las asociaciones, es decir, la sociedad
corporativa. Al Estado le corresponderá en el ámbito económico dirigir,
vigilar, urgir y castigar.
8.3. El nacimiento del Estado de bienestar
Después de la Segunda Guerra
Mundial, fracasado el experimento fascista y muy debilitado el
capitalismo, Pío XII será el encargado de clarificar el papel del Estado
en la economía. Se muestra partidario de un régimen democrático y un
sistema económico de libre empresa. Se opone a los abusos del capital
privado y rechaza la excesiva intervención del Estado.
En la post-guerra los Estados
occidentales van a desplegar una profunda transformación del capitalismo,
mediante una progresiva intervención estatal, dando lugar a un nuevo
modelo de Estado, que orienta la vida económica mediante leyes y programas
(intervensionismo) y garantiza un mínimo de bienestar para todos cubriendo
las necesidades básicas en sanidad, seguridad social, educación y vivienda
(estado providencia).
El Concilio Vaticano II se
desenvolverá en medio de esta concepción y afirmará que el Estado debe
actuar al servicio del bien común creando condiciones que favorezcan su
desarrollo pleno, pero sin coartar la libre iniciativa. Según el Concilio
corresponde al Estado las funciones de fomentar, estimular, ordenar y
suplir a la iniciativa privada, reducir diferencias entre sectores
económicos y regiones, corregir las perturbaciones espontáneas de la
economía, y combatir el paro.
8.4. El Estado frente al subdesarrollo
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La Populorum Progressio
ha expuesto con toda claridad la necesidad de que el poder público
intervenga ante el subdesarrollo. El desarrollo al que se debe aspirar ha
de ser integral y solidario y no estar apoyado solamente en el lucro o el
progreso económico. En los países desarrollados se debe animar, estimular,
coordinar, suplir e integrar la acción de los individuos y de los grupos
sociales, en orden a un crecimiento económico y a la mejor distribución de
los bienes. Por su parte, los pueblos ricos deben sentirse responsables
del subdesarrollo de los pobres y deben actuar de manera subsidiaria de
las organizaciones internacionales, ayudando con una parte de su
producción, formando un fondo mundial restado de los gastos de armamentos
y revisando los mecanismos del comercio internacional justo y equitativo.
8.5. Fracaso del colectivismo y crisis del Estado de
bienestar
A partir de los años 70 del
pasado siglo se evidencia una crisis del Estado de bienestar ocasionada
por una serie de problemas derivados de la intervención estatal:
incremento del gasto público y déficit presupuestario, política económica
proteccionista y asistencialista, burocratización administrativa y
monopolio en la gestión del estado, incremento de la imposición fiscal por
encima del crecimiento económico, crisis de la solidaridad al quedar ésta
atomizada y reducida al individuo.
Aunque ya la Laborem
exercens se somete ya a revisión al Estado del bienestar, será en la
Centesimus annus donde se haga un análisis más exhaustivo. El
Estado de bienestar ha erradicado muchas formas de pobreza, pero ha
ocasionado también problemas, puesto que la excesiva intervención estatal
ha disuadido la responsabilidad de muchos agentes sociales, no se ha
aplicado el principio de subsidiariedad y han aflorado muchos defectos del
Estado asistencial.
Del mismo modo, a partir de los
años 80 se percibió la crisis del sistema colectivista del Este de Europa,
que manifestaba una ineficacia económica y una violación del derecho de
iniciativa económica.
8.6. El papel del Estado en una economía de mercado
Las crisis del colectivismo y
del Estado de bienestar han inducido al planteamiento de un nuevo papel de
la intervención estatal en la economía. Se trataría del llevar el Estado
social a un modelo de Sociedad de bienestar; esto implica los
siguientes objetivos:
-
Intervención del poder
público supeditada al bien común y al trabajo libre, a la libertad de
empresa y a la participación.
-
Armonización y dirección
del desarrollo.
-
Impedimento de las
situaciones de monopolio.
-
Creación de un clima
moral favorable a la seguridad, al trabajo bien hecho y al
desenvolvimiento de la actividad económica con reparto de los frutos del
trabajo y estímulo de la honradez y eficiencia.
-
Vigilancia del ejercicio
de los derechos humanos en el sector económico.
-
Intervención del Estado
subsidiariamente, supliendo las omisiones del mercado.
-
Colocación de la persona
como eje de la actividad económica, fomentando la dimensión subjetiva y
su apertura a la trascendencia, y revalorizando la iniciativa de los
cuerpos sociales.
-
Promoción de una ética
pública orientada a la solidaridad de la sociedad.
-
Incremento de la
participación social más allá de la estricta participación política.
NOTAS
1.
CUADRÓN, A. y OTROS. Manual
abreviado de… op. cit. Págs. 285-293 (volver)
Andrés Francisco Peña
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