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DOCTRINA SOCIAL SOBRE LA ECONOMÍA
7. El sindicato
(1)
La institución del sindicato ha
sido tratada ampliamente por la Doctrina social de la Iglesia, tanto en la
teoría como en la práctica fomentando el asociacionismo sindical. Al
sindicato en el presente se le plantean importantes interrogantes en torno
a sus objetivos, finalidades y funciones.
7.1. Cuestiones tradicionales respecto del sindicalismo
Asuntos como el
sindicato único, corporativo o vertical han quedado superados en nuestro
tiempo. Lo que la Doctrina social exige, en todo caso, para la licitud de
un sindicato es que éstos sean representativos y libres. No obstante, hay
contenidos relacionados con el sindicato que siempre han incidido sobre su
naturaleza y acción, tales como los siguientes:
a) El derecho de asociación
sindical: Es un derecho reconocido en el artículo 23.4 del al
Declaración Universal de los Derechos Humanos y que ha contado con el
apoyo de todos los pontífices desde León XIII. Comprende el derecho a
asociarse o el de no asociarse.
b) La libertad sindical:
Comprende el derecho a fundar sindicatos, afiliarse a ellos o a no
afiliarse a ninguno, a confederarse con otros o a fundar organizaciones
sindicales internacionales. La obligación de afiliarse a un determinado
sindicato o el impedimento de la acción sindical limita gravemente la
libertad sindical.
c) La unidad sindical:
La unidad sindical es una posibilidad de los sindicatos que no puede
serles impuesta. Para su legitimidad debe mantenerse dentro de los fines e
intereses laborales y no debe convertirse en instrumento político. En la
actualidad se plantea más como una cuestión estratégica que como unidad
orgánica.
7.2. Cuestiones pendientes del sindicalismo
a) Reorganización de
objetivos y finalidades del sindicato: El sindicalismo no es ya un
fenómeno subversivo, sino que se ha integrado en el sistema y se ha
incorporado a los objetivos del Estado social. Están llamados a participar
en la vida política incidiendo sobre ella pero, como advierte la
Laborem exercens, su tarea no es hacer política. La nueva situación
económica de carácter supranacional, las formas de trabajo propias de las
nuevas tecnologías y la economía sumergida han creado un desfase en
la acción sindical, por su territorialidad o por escapar al ámbito de las
empresas tecnológicas o clandestinas, estas circunstancias han originado
una crisis del sindicalismo en general, plantando al sindicalismo restos
de futuro y la necesidad de reorganización de sus estructuras y objetivos.
b) Cambios en el sentido de
la “lucha de clases”: Históricamente el sindicalismo ha estado muy
relacionado con el concepto marxista de “lucha de clases”. En cambio, la
Doctrina de la Iglesia nunca ha visto una oposición natural entre las
clases sociales; puesto que el capital tiene su origen en el trabajo
humano, no puede existir conflicto ontológico entre capital y trabajo.
Tras la caída del muro de Berlín el concepto de “lucha de clases”
ha recibido un cambio sustancial en su fundamentación ideológica. Por
tanto, el gran objetivo de los sindicatos es ahora incidir en la política
social que afecta a los trabajadores y a los más débiles de la sociedad.
c) El empleo de la huelga
como medio de presión: En la moral clásica la huelga se justificaba si
la causa era justa, si no usaba la violencia y si era el último recurso.
En este sentido se expresa el Catecismo de la Iglesia Católica
(2). Antes
de recurrir a la huelga, la Doctrina de la Iglesia propone que se busquen
caminos de negociación y de diálogo. No obstante, la huelga no es legítima
si afecta a servicios esenciales para la vida comunitaria o cuando se
emplea con finalidades políticas, como el caso de las huelgas generales.
d) La escasa afiliación
sindical: Los sindicatos ha ido disminuyendo el número de sus
afiliados, que en teoría son su pilar fundamental. Para legitimar su
representación se ha acudido al concepto de “sindicato más
representativo”, elaborado a partir de los resultados globales y
territorial obtenidos en las elecciones sindicales y que supone cierta
ambigüedad. Entre las causas de esa falta de afiliación se han indicado:
el aburguesamiento de la clase obrera, el desinterés por los problemas
comunes de la sociedad, la mayor politización de la vida económica y
social que hace desmerecer la eficacia sindical en la defensa de los
intereses laborales, la deficiente actuación y estrategia sindical, la
sospechosa relación de los sindicatos con determinados partidos políticos,
etc.
e) La autonomía sindical:
La autonomía sindical está relacionada con la libertad sindical y con la
politización de la vida económica y social. Esa autonomía se enfrenta
sobre todo en dos ámbitos: el de la capacidad del sindicato para fijar sus
objetivos y su estructura y el de la capacidad del sindicato para ser
independiente de toda acción estatal y de organizaciones políticas o
patronales .
NOTAS
1.
CUADRÓN, A. y OTROS. Manual
abreviado de… op. cit. Págs. 271-279 (volver)
2.
Vid. Catecismo de la Iglesia Católica, núm. 2435
(volver)
Andrés Francisco Peña
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