La importancia de la empresa para la Doctrina social de
la Iglesia viene determinada por el hecho de que en ella se reúnen agentes
fundamentales de la organización económica, tales como los sindicatos, el
trabajo, la propiedad, etc. Ésta es un sistema organizado de funciones,
objetivos y relaciones interiores y exteriores. En la empresa deben regir
los principios de subsidiariedad y de humanismo.
5.1. Los sujetos de la producción: capital y trabajo
La empresa es una unidad productiva en la que se
mezclan personas y capitales, con vocación de permanencia y orientada a la
satisfacción de necesidades mediante la producción de bienes y servicios,
a través de la cual logra unos beneficios económicos. En la empresa hay
dos tipos de sujetos: los que aportan capital y los que aportan trabajo.
Pero esto no significa que haya contraposición entre unos y otros; más
bien ambos sujetos están llamados a complementarse. Una tercera categoría
que puede intervenir es la empresa son los administradores, que custodian
y explotan a su arbitrio una riqueza entregada en depósito.
La Laborem exercens ha abordado la figura del
empresario acudiendo a dos categorías: el empresario indirecto, que
mediante la política laboral condiciona las relaciones entre empresario
directo y trabajador (comprende a personas, instituciones, convenios y al
Estado); y el empresario directo con quien el trabajador establece
su contrato laboral y del que recibe un salario.
La Doctrina social tiene en gran estima el trabajo
empresarial y lo reviste de cualidades como la prudencia, la lealtad, el
espíritu emprendedor, aunque también tiene sus tentaciones: poder, lucro
fácil, egoísmo. Al empresario corresponde conocer las necesidades de los
hombres, organizar de forma solidaria los factores productivos, crear un
clima humano en el interior de la empresa y relacionarse adecuadamente con
la sociedad.
5.2. Modelos de relaciones entre capital y trabajo
a) El capitalismo liberal: Se basa en el
principio de libertad absoluta y de igualdad formal. En su versión más
liberal el capital explotaba el trabajo.
b) El socialismo: Los socialistas clásicos
veían que la alineación del trabajador venía ocasionada por la propiedad
privada de los medios de producción. Por ello, la solución debía partir de
la expropiación de los bienes productivos, que pasarían a manos de los
proletarios, estableciéndose una dictadura del proletariado
(2).
c) Del contrato salarial al régimen de sociedad:
Este modelo es el más apreciado por la Doctrina social de la Iglesia, que
propone, junto a la defensa de un salario justo para los trabajadores, un
contrato de sociedad por el cual el trabajo participe en la gestión
de la propiedad. Por el modelo de cogestión también queda salvaguardado el
principio del destino universal de los bienes y el trabajo queda protegido
de los medios de producción. El modelo de cogestión admite dos formas:
participación en la gestión y participación en los beneficios.
El sistema de cogestión presenta las siguientes ventajas:
El riesgo del trabajo y el capital son compartidos y
el trabajador verá como algo propio la empresa donde trabaja.
Se reduce la conflictividad laboral y aumenta la
sensibilidad social
El capital se difumina en más personas, evitando los
riesgos de acumulación de poder.
5.3. Finalidad de la empresa
La empresa tiene un carácter moral porque su
composición es una comunidad de personas cuyo objetivo es satisfacer
necesidades personales y sociales y humanizar las estructuras económicas.
La finalidad última de la empresa es servir al hombre;
por tanto, no ha de escaparse al control del hombre. Así pues, debe buscar
la participación de todos, la justa remuneración y el reconocimiento de
derechos, incluido el de huelga.
También entre los objetivos de la empresa está la
organización económica de la sociedad. Luego, está llamada a colaborar con
sus propios integrantes y con otras instancias sociales (Estado,
asociaciones, etc.) en el marco de una política económica global.
5.4. Retos futuros para la empresa
La empresa tienen un importante papel social, en cuanto
que es creadora de puestos de trabajo, orienta la actividad empresarial al
bien común y al progreso social, tiene responsabilidad en el campo
ecológico y representa un soporte para la democracia. En la actualidad la
empresa se inserta en el marco de la propiedad del conocimiento, que está
a la base de la riqueza de las naciones. Retos significativos son también
la innovación tecnológica y el respeto al medio ambiente natural y humano.
Pero el reto más importante para la empresa tal vez sea hacer efectivo el
principio del destino universal de los bienes.