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La moral Cristiana
sobre la sociedad: Fundamentos, objetivos y principios
Fuentes bíblicas y
evolución histórica de la moral social cristiana
La Doctrina Social de la
Iglesia
Doctrina sobre diversas
realidades sociales
Doctrina social sobre la
cultura
Doctrina social sobre la
política
Doctrina social sobre la
economía
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FUENTES BÍBLICAS Y EVOLUCIÓN
HISTÓRICA DE LA MORAL SOCIAL CRISTIANA
3. La cuestión social en el origen de la Doctrina Social de la Iglesia
En los tres
primeros siglos la Iglesia vivió los problemas sociales desde los
criterios que emanaban del Evangelio. Su justicia iba más allá del orden
jurídico o racional de latinos o griegos. Vivían en la comunión y no
precisaban de un ordenamiento jurídico. Por ello, no gozaban de una teoría
sistemática sobre los problemas sociales. Así se anduvo hasta el siglo XIX.
Pero el hecho de que no existiera una teoría metódica sobre la sociedad no
significa que la Iglesia se haya visto privada de esa enseñanza social
durante diecinueve siglos. El testimonio social de muchos cristianos a lo
largo de la historia, los discursos y las enseñanzas de los Santos Padres
y del Magisterio atestiguan la existencia de un mensaje social implícito y
explícito, en el Magisterio y, sobre todo, en la vida eclesial y
comunitaria.
Pero se
considera de manera expresa como origen de la Doctrina Social de la
Iglesia la denominada cuestión social, nacida y desarrollada a
lo largo del siglo XIX. Podemos entender por cuestión social «aquel
problema suscitado en un tiempo concreto por la injusta situación de un
grupo humano junto con el esfuerzo o lucha por cambiar las condiciones
sociales y ordenarlas de acuerdo con el bien común que se considera justo
y posible» (1). La
sociedad existe para la persona, y su finalidad es que el ser humano
consiga el desarrollo, bienestar, calidad de vida y perfección de sus
cualidades. El orden social será bueno en la medida que consiga ese fin en
cada circunstancia histórica. La respuesta a la cuestión social por parte
de la Iglesia se inaugura de manera solemne con la aparición de la
Encíclica de León XIII Rerum novarum. Sin embargo, en sus orígenes
están las respuestas que se van dando ante el capitalismo y el
colectivismo. En esta línea antecesora ha de considerarse la obra de dos
pensadores cristianos: el Obispo de Maguncia KETTELER y el sacerdote
español BALMES.
La cuestión
social empezó a inquietar en el área europea, pero pronto ha ido
comprendiendo todos los problemas del mundo y adquiriendo, en
consecuencia, dimensión de universalidad. No obstante, esa
universalización no excluye la localización de los problemas, aunque tal
localización debe contemplarse en una interrelación de los mismos. En diez
enunciados podría sintetizarse estos problemas universales localizados:
a) El peso intolerable de la
miseria, en niños, ancianos, etc.
b) El abismos entre el Norte y el
Sur, aunque la pobreza también afecta a las sociedades desarrolladas.
c) Velocidad diversa de aceleración
en el desarrollo económico, cultural, moral y demográfico de los
países pobres y ricos.
d) La unidad del género humano está
comprometida.
e) Existen mil formas de pobreza:
analfabetismo, vivienda, desempleo, subempleo.
f) Incapacidad de participación en
la construcción del propio país.
g) Formas diversas de explotación y
de opresión económica, social, política e incluso religiosa.
h) La discriminación racial, de
religión o sexo.
i) La represión del derecho de
iniciativa económica como origen de la pasividad creadora, del
sometimiento a la burocracia o al poder político subvencionador y la
consecuente alineación del individuo.
j) El miedo a la naturaleza
(2).
NOTAS
1.
GALINDO, A. Moral socioeconómica. Op. cit. Págs. 102
(volver)
2.
GALINDO, A. Moral socioeconómica. Op. cit. Pág. 101-108
(volver)
Andrés Francisco Peña
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