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LA MORAL CRISTIANA SOBRE LA
SOCIEDAD: FUNDAMENTOS, OBJETIVOS Y PRINCIPIOS
4. Especificidad de la ética social cristiana
4.1. Ética social cristiana
La ética social
está llamada a construir modelos sociales. Y esto sólo será posible en la
medida en que esos modelos sean compartidos por muchos. Esto exige
capacidad de diálogo y claridad de ideas. Así la ética social de los
cristianos podrá contribuir a la transformación del mundo.
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En medio de muy
variadas mentalidades e ideologías, la aportación cristiana debe situarse
en la tensión insuperable entre historia y Reino de Dios. La sociedad es
un proceso dinámico que apunta a un sentido último: el Reino de Dios, que
sin estar plenamente al alcance humano, sirve de guía y criterio para
discernir hacia donde queremos dirigir la historia de la humanidad.
En este ambiente
el cristiano mantendrá distancias críticas respecto de todas las
realizaciones históricas, colaborando en lo que pueda con ellas. A veces
se producirán rupturas graves, pues parecerá que las cosas se han torcido
y se ha quebrado abiertamente el dinamismo que conduce al reino de Dios
Pero el
cristiano siempre actúa en la Iglesia. La Iglesia se inserta en el mundo,
pero no se identifica con el mundo ni es coextensiva con él. Ella se
ofrece como modelo anticipado e imperfecto de fraternidad universal en que
los hombres nos reconocemos hijos de un mismo Padre
(1).
4.2. Las peculiaridades de la ética social cristiana
No existen,
pues, contenidos éticos-sociales concretos específicamente cristianos;
pero los cristianos si tenemos algo que aportar a la construcción de la
justicia social desde la peculiaridad de nuestra fe. El cristianismo
proyecta su estilo ético sobre la realidad social. La ética social de los
cristianos se configura mediante los rasgos siguientes:
-
No es una alternativa a la
racionalidad ética de los humano. Del Evangelio no se puede deducir
un proyecto de realización intrahumana que pueda ser y denominarse
“cristiano” que supla la racionalidad de los humano. «Los proyectos
históricos del cristiano son tan relativos y fragmentarios como los de
otros. Busca, como todos los movimientos de liberación, sirviéndose de
las ciencias humanas e históricas, consciente de que no existe ningún
proyecto histórico capaz de anular a todos los demás: No pretende poder
conseguir él solo la realización de una sociedad perfecta en la
historia, cosa que llevaría al integrismo, a la intolerancia y a la
consagración de un poder absoluto. Admite la limitación de todo
proyecto» (2).
-
El creyente, mediante la proclamación
de su compromiso ético, debe de huir de la doble tentación de la
“retirada al ghetto” y del “colonialismo imperialista”. El que el
Evangelio no proponga una “alternativa” específicamente cristiana no
significa que no tenga cabida un ethos cristiano.
-
El compromiso del cristiano procede de
un elemento que está más allá de la ética, procede de la fe. Ese
compromiso intrahumano y plenamente autónomo no disuelve la fe.
-
El modo de actuar del compromiso ético
cristiano puede concretarse en tres formas de actuación:
-
Reconociendo los auténticos valores
humanos que van haciendo su aparición en las diversas situaciones
históricas de la esperanza humana.
-
Rechazando los contravalores humanos
aunque éstos se presente revestidos como verdaderos valores.
-
Proponiendo utopías globales que,
formuladas como principios activos de esperanza escatológica, comporten
y se comprometan en la auténtica liberación humana
(3).
En conclusión:
Iglesia, sociedad y Reino de Dios no se identifican, pero ello no
obstaculiza a que la Iglesia aspire a ser en verdad realización práctica,
aunque siempre imperfecta, del Reino de Dios ya iniciado, y pretenda
humildemente hacer de la sociedad un lugar de salvación, atrayendo a todos
los pueblos al banquete del Reino.
4.3. Partes de la moral social
Nosotros vamos a
desarrollar los distintos temas de la moral social, agrupados en cuatro
grandes bloques:
a) Moral sobre
diversos aspectos sociales: la cuestión demográfica, las revoluciones
científico técnicas y las modernas tecnologías, la cuestión ecológica y la
cuestión de la persona en relación con la sociedad (familia, mujer,
jóvenes y ancianos).
b) Moral de la
cultura: Las relaciones fe y cultura, la educación y los medios de
comunicación social.
c) Moral de la
economía: relaciones entre economía y ética, finalidades de la economía,
el trabajo humano, la propiedad, la empresa, el mercado, los sindicatos,
la intervención del Estado en la economía, la dimensión internacional de
la economía y el desarrollo de los pueblos.
d) Moral de la política:
relaciones entre ética y política, la comunidad política, el compromiso
político del cristiano, la comunidad internacional y la ética de la guerra
y de la paz.
NOTAS
1.
CAMACHO, I. y OTROS. Praxis cristiana III. Op. cit. Págs.
12-13. (volver)
2.
LOI. «Originalidad cristiana y liberación humana». Selecciones de
teología, 15, 1976, citado por VIDAL, M. Moral de actitudes, Vol.
III. Editorial PS. Madrid. Págs. 94-95. (volver)
3.
VIDAL, M. Moral de actitudes… op. cit. Págs. 94-95.
(volver)
Andrés Francisco Peña
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