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La Sagrada Familia
26 de diciembre
Lecturas
bíblicas
Comentario
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Lecturas
bíblicas
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Eclesiástico (Eclo 3, a)
Dios hace al padre más respetable que a los
hijos y afirma la autoridad de la madre sobre la prole. El que honra a
su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros;
el que honra a su padre se alegrará de sus hijos, y cuando rece, será
escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida; al que honra a
su madre, el Señor le escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu
padre, no lo abandones mientras viva; aunque flaquee su mente, ten
indulgencia, no lo abochornes mientras seas fuerte. La piedad para con
tu padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados;
el día del peligro se te recordará y se desharán tus pecados como la
escarcha bajo el calor.
SALMO RESPONSORIAL (Sl 88)
R. Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos.
¡Dichoso el que teme al Señor,
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien.
Tu mujer, como parra fecunda
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo
alrededor de tu mesa.
Esta es la bendición del hombre
que teme al Señor:
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén,
todos los días de tu vida.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses (Col
3, 12-21)
Hermanos:
Como pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado, sea
vuestro uniforme: la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la
dulzura, la comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando
alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced
vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es ceñidor de
la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro
corazón: a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo.
Y sed agradecidos: la Palabra de Cristo habite entre
vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría;
exhortaos mutuamente.
Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos,
himnos y cánticos inspirados. Y todo lo que de palabra o de obra
realicéis, sea todo en nombre de Jesús, ofreciendo la Acción de Gracias
a Dios Padre por medio de él.
Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos,
como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis
ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le
gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que
pierdan los ánimos.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según San Mateo (Mt 2, )
Cuando se marcharon los Magos, el ángel del
Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
-Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto;
quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño
para matarlo.
José se levantó, cogió al niño y a su madre de noche;
se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes; así se cumplió lo
que dijo el Señor por el profeta: "Llamé a mi hijo para que saliera de
Egipto".
Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de
nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo:
-Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a
Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño
Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a
Israel. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor
de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños, se
retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se
cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno.
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La familia, comunidad de amor
En la fiesta de la Sagrada Familia celebramos el misterio de Cristo
Jesús, Palabra de Dios que al encarnarse en la gran familia humana
siguió el cauce normal de todo hombre. Nació y creció en el seno de una
familia concreta, humilde y trabajadora y allí se fue realizando como
persona en el lento aprendizaje de la vida y de las cosas. Todo esto es
la prolongación y consecuencia lógica del misterio de la Encarnación: La
Palabra de Dios se hizo carne, y acampó entre nosotros (Jn 1,14).
Es en el seno de la familia donde Jesús va creciendo como obra del Padre
Dios; y es el seno de una familia -no constituida por lazos de sangre-
desde donde proclamará dichosos a todos aquellos que acojan su palabra y
la cumplan. La Sagrada Familia es signo de la Iglesia -pueblo de Dios-
en cuyo seno debe crecer la salvación y la luz para todos los hombres;
es punto de referencia y modelo para la "iglesia doméstica" que
constituye toda familia cristiana como porción del pueblo de Dios en
marcha en medio de avatares y dificultades, de penas y alegrías,
testimonio y contradicción. Por eso la vocación cristiana al matrimonio
y a la familia es vocación a la santidad (LG 39).
La familia cristiana tiene una misión importante: ser comunidad de amor,
escuela de valores evangélicos, prolongación de una paternidad y
maternidad responsable. El amor auténtico, como expone la carta de san
Pablo, es el valor perenne de la familia y lo específico de la ética
cristiana. En el hogar de Nazaret vemos verificado ese ideal de
convivencia: misericordia entrañable, humildad, dulzura, comprensión,
perdón mutuo (algo de lo que se anda escaso); y por encima de todo, el
amor que es el ceñidor de la unidad consumada. Programa de la familia
cristiana de hoy y de siempre. El amor es la máxima necesidad del ser
humano y, la vida es esencialmente amor, tanto en su origen como en su
desarrollo y finalidad. El proyecto personal y comunitario auténtico, el
único que puede hacernos felices es el amor que se da y se comparte en
solidaridad, en comunión, hermandad, amistad, aceptación y respeto a la
persona del otro. Por eso el amor fiel, único e indisoluble de la
pareja, como testimonio de los padres, es fundamental para la madurez y
educación de los hijos. Solamente el amor puede garantizar la unidad
familiar y, puede salvar a la familia de la ruptura, de los malos tratos
de unos para con otros, de problemas y dificultades generacionales...
Sin el amor nadie puede constituir a la familia en lo que debe ser:
espacio humano de encuentro y diálogo, comunión de vida, hogar abierto a
todos, estructura de promoción liberadora, lugar de realización de los
esposos y de los hijos. Debe ser el lugar del testimonio cristiano, de
la transmisión de los valores básicos y permanentes, tanto humanos como
cristianos, tales como la honradez y el civismo, la fe y la oración, la
verdad y la justicia, el amor y el servicio, la firmeza y la alegría....
También en la Iglesia, familia de creyentes, tenemos como modelo el
hogar de Nazaret y la exhortación de Pablo que nos invita a celebrar el
don del amor de Dios a los hombres hecho presente en Jesús. La
Eucaristía es el gran sacramento de la familia eclesial y cristiana,
pues es la mesa del pan familiar que nos prepara nuestro Padre común, el
Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Dios de nuestros padres en la fe.
Antonio Manuel Montosa
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