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14 de noviembre

Lecturas bíblicas
Comentario


Lecturas bíblicas

PRIMERA LECTURA

Lectura del profeta Malaquías. (Mlq 4, 1-2a)

     Mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir -dice el Señor de las huestes-, y no quedará de ellos ni rama ni raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas.

SALMO RESPONSORIAL (Sl 97)

R. El Señor llega para regir la tierra con justicia.

Tocad la cítara para el Señor,
     suenen los instrumentos;
con clarines y al son de trompetas,
     aclamad al Rey y Señor.

Retumbe el mar y cuanto contiene,
     la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes
     al Señor, que llega para regir la tierra.

Regirá el orbe con justicia
     y los pueblos con rectitud.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses. (2Tes 3, 7-12)

     Hermanos:
     Ya sabéis cómo tenéis que imitar mi ejemplo. No viví entre vosotros sin trabajar, nadie me dio de balde el pan que comí, sino que trabajé y me cansé día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviera derecho para hacerlo, pero quise daros un ejemplo que imitar.
     Cuando viví con vosotros os lo dije: el que no trabaja, que no coma. Porque me he enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada. Pues a ésos les digo, y les recomiendo, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Lucas. (Lc 21, 5-19)


     En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo:
     -Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.
     Ellos le preguntaron:
     -Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?
     Él contestó:
     -Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "El momento está cerca"; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.
     Luego les dijo:
     -Se alzará pueblo contra pueblos y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre; así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

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Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas

Con estas palabras concluye el evangelio de hoy. El anuncio de cruz, malestar y persecuciones recorre de punta a cabo el mensaje de Cristo a sus seguidores. Desde la proclamación de la última bienaventuranza hasta la predicción del último día. Desde ahí debemos de dar sentido verdadero al mundo y a nuestra existencia en él. Y aquí se centra el mensaje de ánimo que nos da: nos invita a la lucidez, al discernimiento, a la serenidad, a la paciencia, a la fortaleza, al testimonio, a la esperanza, a la perseverancia..., frente a todas las situaciones adversas. Y todo esto con una garantía feliz: si perseveráis, triunfaréis y seréis salvos.

Como cada año, al final del tiempo litúrgico, la liturgia de la iglesia nos presenta fragmentos de los llamados discursos escatológicos de Jesús.

El evangelio de hoy está tomado de Lucas; en él se mezclan las profecías sobre la caída de Jerusalén y sobre el final de los tiempos que hacen complicada su compresión. Todo ello está escrito en un género literario que llamamos apocalíptico, el cual recurre a imágenes cósmicas espectaculares para revestir el mensaje que se nos quiere transmitir.

Después de anunciar la caída de Jerusalén Jesús invita a sus discípulos a que tengan cuidado de los falsos profetas y que no se dejen engañar porque muchos vendrán usando mi nombre y diciendo yo soy, o bien , el momento está cerca; no vayáis tras ellos. Invita, también, a la tranquilidad y a la esperanza, a no tener miedo ante lo que se avecina, porque el final no es enseguida, sino que debemos perseverar porque con la perseverancia salvaréis vuestra alma.

El texto del profeta Malaquías escrito entre los años 480-460 a.C. va dirigido a un pueblo desanimado que mira con pesimismo y escepticismo su futuro. Allí le habla del día del juicio, en que los malvados serán quemados como paja en el horno, mientras que a los que honran mi nombre , los iluminara un sol de justicia, que lleva la salud en las alas.

También el fragmento de la segunda carta del apóstol pablo a los tesalonicenses alude al final de los tiempos . El apóstol critica, a los que por estar a la espera de la venida del Señor han dejado de trabajar.

Muchas son las cosas que hoy podemos concluir y reflexionar a la luz de esta Palabra de Dios que se nos proclama. La primera de ella es que debemos tener una mirada capaz de penetrar las cosas que nos rodean. La belleza del templo, la belleza del cosmos o la belleza de tantos trabajos realizados por el hombre, ante los que nos quedamos boquiabiertos debe llevarnos a descubrir la grandeza de Dios, su trascendencia, ante la pequeñez del hombre creatura suya.

Hoy no esta amenazada la belleza del templo, sino toda la creación, verdadera expresión de la presencia de Dios. Las continuas guerras, la superexplotación de los recursos naturales, la contaminación, el poco respeto que se tiene a la creación, sea el hombre o sea la naturaleza, están llevando poco a poco a la destrucción de la creación que Dios ha puesto en nuestras manos. Por todo eso es necesario que se incremente nuestra conciencia ecología, nuestra conciencia pacífica, nuestra conciencia solidaria... Que nos sintamos ciudadanos de un mundo del que somos responsables y no estemos mano sobre mano, muy ocupados sin hacer nada.

No podemos negar que muchas de las catástrofes que acaecen esconden un misterio inexplicable, pero, tampoco podemos negar que una parte importante en esos sucesos tiene culpa también el hombre.

Pero a pesar de toda esa destrucción, que puede llevarnos al escepticismo y al pesimismo, la palabra de Dios nos llama a la esperanza. El creyente debe afirmar con rotundidad que Dios está en el silencio del universo como su origen y como su fin, como su sentido último, y que el hombre es el que da sentido a esa presencia, que es él el que sabe percibir en el misterio del mundo y del universo, en los pequeños y grandes misterios y enigmas de la vida, la presencia de un Dios que es amor. Esa llamada a la esperanza nos debe hacer luchar por un mundo nuevo, más humano, donde mostremos a todos el amor de Dios al hombre; ya que, la ultima palabra de Dios sobre el mundo y sobre el universo no es una palabra de destrucción, sino una promesa de plenitud y de culminación.

Antonio Manuel Montosa

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