|
La pervivencia
del mito en la publicidad
Comentarios a la
obra de J. L. LEÓN
“Mitoanálisis de la publicidad” en el marco
de la hermenéutica de la imagen.
I.- INTRODUCCIÓN.
1. En medio de la
cultura de la imagen
Vivimos en la
“cultura de la imagen”, en una auténtica revolución de la imagen que
consiste en que el acto de ver suplanta al acto de discurrir o pensar. Se
habla de que se está dando el paso desde el “homo sapiens” al
“homo videns”
(1). “Hasta quien nunca ha
ido al colegio o leído un libro puede absorber algún conocimiento,
información u opinión” (2). De ahí se derivan dos consecuencias:
primera, el libro ya no puede ser considerado como emblema del saber y del
conocimiento; segunda, está naciendo un nuevo tipo de hombre, el “homo
videns”, constituido por una primacía de la imagen que hace prevalecer
lo visible sobre lo inteligible, empobreciendo la capacidad de
comprensión. Se puede estar produciendo una transformación del modelo
cognoscitivo, el paso de la “inteligencia secuencial” a la “inteligencia
simultánea” (3).
En un segundo
término, nos adentramos en el análisis de la imagen como imitación (mímesis)
y como narración (diégesis). En el campo de la semiótica icónica se
analizan tres cuestiones fundamentales, y una más que va tomando fuerza:
-
Las analogías
entre signo icónico y signo lingüístico.
-
La capacidad
de la imagen para configurar un discurso.
-
El carácter
referencial de la imagen.
-
La retórica de
la imagen como relación de la imagen con el imaginario social como
construcción social de la realidad.
Será en el campo
de la narración, y muy particularmente en el ámbito de los medios de
comunicación de masas, donde podamos incluir el tema de este trabajo. Esa
“retórica de imagen” y su afinidad con la construcción social de la
realidad formarán el escenario adecuado para este estudio.
El análisis de
los discursos narrativos de la imagen en los medios de comunicación puede
dividirse en tres apartados: la imagen informativa, la imagen publicitaria
y la imagen digital informatizada. Obviamente el contexto de nuestros
comentarios se emplazará en la imagen publicitaria.
Partimos de que
los parámetros estructurales de la imagen publicitaria son anómalos,
porque no es ni imagen informativa ni narración simulada de la realidad
(arte cinematográfico). No obstante, en el ámbito publicitario debemos
considerar la presencia de un referente. Tradicionalmente, la imagen
publicitaria ha sido estudiada desde los supuestos de la psicología de la
conducta y de la semiótica. En el primer caso la imagen publicitaria es un
estímulo que actúa sobre la conducta de los individuos con fines
persuasivos. En el segundo caso la imagen publicitaria es considerada como
un texto que busca convencer al sujeto de la bondad y necesidad de un
producto. Actualmente se propone una nueva aproximación a la publicidad
como un imaginario, que está gobernado por las leyes del
deseo y de la seducción. En el estudio de la imagen publicitaria habrá que
considerar dos aspectos fundamentales e inseparables: por un lado, la
retórica de la imagen publicitaria y, por otro, su dimensión imaginaria y
seductora, destacando también su aspecto de «mitologema», es decir,
en tanto creadora de mitos (4).
En la imagen
publicitaria hay que destacar tres aspectos básicos: los significantes,
los referentes y el acto comunicativo con su vertiente de seducción.
a) Los
significantes: Existe la convicción de que
la publicidad ha generado un lenguaje. Pero a nosotros interesa ahora más
detenernos no tanto en su componente verbal, sino en su componente
icónico. En el estudio de las funciones y recursos de la imagen
publicitaria nos interesa destacar su poder de captación, su fuerza
atractiva, induciendo al espectador a que lo considere principalmente como
un constructivo imaginario de la realidad. De ahí su fuerza connotativa
(las significaciones simbólico-mitológicas de los objetos anunciados),
dejando a un lado su fuerza denotativa (descripción de las características
funcionales del producto). La imagen publicitaria opera en el nivel de las
motivaciones profundas; su poder persuasivo radica en su capacidad de
influir sobre el inconsciente. La imagen publicitaria está envuelta de una
“nebulosa del sentido” (5) con capacidad
persuasiva-seductora.
La
publicidad multiplica el uso del recurso de la imagen. En ella “las
imágenes aparecen como artefactos culturales que, merced a las analogías
establecidas entre los rasgos formales de los objetos denotados y las
convenciones gráficas de alto nivel de iconicidad, crean en los
destinatarios la ilusión de lo real - llamada también falacia referencial
- mediante un flujo hipnótico y espectacular que nos invita a confundir
con mucha frecuencia las imágenes de la realidad con la realidad de las
imágenes” (6).
b) Los
referentes: A partir de un proceso
mostrativo y laudatorio de un producto, en el que la imagen y el texto
sirven de vínculo, la imagen publicitaria se transforma en metáfora,
mediante la cual el objeto anunciado, además de ser el producto, se le
adhiere un valor añadido, y también una plusvalía simbólica
desborda su sentido utilitario y se instala en el inconsciente colectivo.
Al presentarnos el producto la imagen publicitaria nos está mostrando al
mismo tiempo una serie de valores (vida, salud, confort o bienestar,
placer, seguridad) considerados como referentes últimos.
c) El acto
comunicativo en sí mismo: La imagen
publicitaria supone un acto de comunicación, en el que las imágenes pueden
desempeñar distintas funciones ilocutorias (7), porque no solo “dicen”,
sino que también “hacen”. La imagen publicitaria cumple cuatro
funciones principales:
-
La función
retórica-argumentativa: la imagen justifica las cualidades del producto.
-
La función
imperativa: la necesidad o utilidad del producto manda adquirirlo.
-
La función
declarativa: la imagen sirve para constatar un estado de cosas.
-
La función
compromisoria: la imagen prometen determinados beneficios del producto.
d) El
carácter seductor de la imagen publicitara:
En este nivel se da cuenta no tanto de los aspectos retóricos de la
publicidad cuanto de su condición imaginativa, es decir, en tanto
imaginario social o colectivo. Como dice Umberto Eco, la comunicación
visual “provoca en la masa de fruidores unos cambios psicológicos que
no pueden dejar de tener su equivalente en el campo sociológico y crean
una nueva forma de civilización, una radical modificación de las
relaciones entre los hombres y el mundo que los rodea, sus semejantes, el
mundo de la cultura” (8).
El individuo se
construye en un mundo que le envuelve y le orienta en su conducta. Pero,
mientras que antaño la información propagandística y publicitaria era en
su mayor parte de orden tradicional, el hombre de la “visual” recibe una
mole vertiginosa de información y seducción publicitaria. El hombre de
ahora tampoco puede renunciar a crearse modelos de conducta y puntos de
referencia axiológica. Y es aquí en marco en el que José Luis LEÓN
presenta su investigación: los mensajes de la publicidad configuran una
visión del mundo y crean unos valores fundamentales, adquiriendo la
condición de un universal imaginario y operando un reencantamiento
mitológico del mundo.
2.
Estructuración
Presento a
continuación la división del libro tal como el autor la ha realizado. Y,
apoyándome en sus argumentos, ofrezco una explicación a la clasificación
temática original.
En la división y
estructuración de la obra el autor confiesa que ha debido tomar
decisiones. Lo más lógico sería organizarla en torno a las grandes áreas
de modelación humana que la publicidad operaba. Pero la publicidad
constituye un tejido inconsútil donde la relación del todo con sus partes
es muy estrecha y eso influye en la potencial organización del material.
La organización del libro se ha establecido en seis capítulos
exteriormente diferenciados, aunque como en el fondo son inseparables.
Todos ellos se remiten mutuamente entre sí, “de modo que la
separabilidad estructural realizada -confiesa el autor- se debe más
a nuestra moderada capacidad cognoscitiva, que requiere el procesado por
partes, que a una intrínseca diferenciabilidad”
(9).
En el capítulo
primero se aborda la metodología hermenéutica, emparentada con el
psicoanálisis y otros estructuralismos, pero más afín a la filosofía, que
toma el mito como punto de partida y a la publicidad como punto de llegada,
para ver que no hay solución de continuidad entre ambos. Con esta
metodología se pretende proveer de un instrumento abierto y permanente
para contemplar las obras publicitarias, que se renuevan sin cesar.
El capítulo
segundo se acerca a los productores publicitarios por excelencia, los
creativos, escasamente atendidos hasta ahora por la investigación; se
contemplan en sus escasas manifestaciones explícitas y se discute su papel
más o menos consciente, su aporte gnóstico a las relaciones de negocios, y
el conflicto que les opone con el logos y el negocio.
El capítulo
tercero sitúa a la publicidad como proveedora tanto de reencantamiento
como de desmitificación, en una perfecta combinación integradora y
paradójica, tan peculiarmente publicitaria. Todos los motivos de los
discursos de lo sublime, procedentes del arte y la religión, se encuentran
en la publicidad. Esos discursos se han registrado y clasificado. También
se estudia cómo ese lenguaje mitológico puede vincularse con el prosaico
ámbito de los productos, para conseguir elevar su estatuto simbólico, a la
vez que se desencantan y desmitifican los motivos trascendentalistas.
Los capítulos
cuarto y quinto tienen un carácter más antropológico en cuanto abordan las
definiciones de género y de juventud, cruciales en nuestro tiempo,
permanentemente marcadas por una dinámica de conflicto, primero de sexos y
luego generacional. Son tensiones que la publicidad resuelve siempre bien,
con lecturas trágicas y cómicas a la vez, en lo cual revela la profunda
verdad de sus retratos sociales. Se reflejan los espacios del dominio
femenino, del masculino y los de la ambigüedad, así como en el ámbito
juvenil, el profundo efecto que está teniendo la mocedad axiológica que
permite extenderla más allá de los límites de la simple biología.
Y, por último,
el capítulo sexto se enfrenta al irresistible ascenso de la ironía, cada
vez más presente en todas las formas de la comunicación moderna. La ironía
no es un mero factor secundario y de divertimiento, sino un poderoso
agente de cambio social, como lo han demostrado todas las obras
satírico-paródicas del pasado, con las cuales la publicidad se encuentra
en perfecta continuidad. La finalidad comercial impone a la ironía algunas
restricciones que acaban produciendo un sistema humorístico antiguo y
nuevo a la vez. Aunque la ironía es referencia obligada a lo largo del
libro, el autor ha considerado que podría suponer un riesgo que no quedara
bien resaltado su extraordinario valor epistémico si no se le daba un
tratamiento vertebral y formalmente separado en un capítulo propio.
3. Temática
Una vez centrado
el proyecto de este trabajo, ya hemos presentado una visión sinóptica del
libro “Mitoanálisis de la publicidad” de José Luis LEÓN. Esa visión
de conjunto nos muestra una obra que podíamos dividir y clasificar en dos
partes. La primera versaría sobre un tratamiento general del mitoanálisis
tanto en su perspectiva objetiva (hermenéutica publicitaria) cuanto
subjetiva (los creativos publicitarios). La segunda parte consistiría en
la aplicación de la teoría general a las situaciones prácticas especiales.
Aquí el autor ha seleccionado unos contenidos -como él mismo dice-
interrelacionados, pero con su propia y clara especificidad: lo sagrado,
la dialéctica intersexos, la eterna juventud, la ironía. Todos esos campos
están iluminados bajo un mismo foco: la reproducción y generación de
mitos; y, observándose el índice de temas, se comprenderá fácilmente que
el autor emplea el concepto “mito” en sentido laxo, con el fin de
facilitar su aplicación a tramas tan diversas. Y este será unos de los
criterios que me impulsarán a seleccionar el modo de realizar el trabajo.
En esa
diversidad de análisis me encuentro en posiciones disyuntivas. Podría, por
una parte, tomar la obra en su conjunto y realizar algunos comentarios. En
otro sentido, mi elección podría referirse sólo a unos episodios del
libro. Y aquí -he dicho antes- he usado de un criterio selectivo y me he
inclinado por tratar sólo aquellos testimonios en los que el mito se
considerara en sentido estricto, es decir, en su relación con lo sagrado.
A esa temática particular habría que adherirle, por razón de circunscribir
y contextualizar el trabajo, el marco general que el autor determina. Es
decir, también estamos obligados a referirnos a la parte general de la
investigación de nuestro autor, a las nociones fundamentales del
mitoanálisis publicitario en el marco de la hermenéutica.
La metodología
seleccionada para este comentario consistirá en usar el libro del profesor
LEÓN como centro de observación y, sobre la temática escogida del mismo,
se irían aportando valoraciones y comentarios a la manera de los antiguos
escoliastas que en la Edad Media parafraseaban y explicaban los textos de
la Escritura y de los Padres en los márgenes de los libros -atmósfera
propia de la página electrónica en que se incluye este estudio-.
Para realizar la
glosa voy a seguir el mismo esquema que nuestro autor y también la misma
rotulación. Iré resumiendo las ideas más importantes de sus
investigaciones e insertando a la vez mis valoraciones y opiniones.
Comenzaré con la exposición de la finalidad de la obra, fundándome en la
propia presentación que el profesor LEÓN hace. Después iniciaremos nuestra
crítica con el epígrafe “comprender la publicidad desde el mitoanálisis”
y concretaremos en el capítulo “sacramentum mundi: la publicidad entre
el reencantamiento y la desmitificación”.
4. Finalidad del
tratado
Esta obra es el
final de una trilogía analítica de la publicidad, tras dos obras
anteriores: Persuasión de masas y Los efectos de la publicidad.
El autor se propone con esta nueva obra atajar la publicidad a partir de
la intuición de que es un relato en el campo del universal imaginario y de
que se tienen en las manos las herramientas para ese análisis aplicadas
anteriormente al territorio de la ficción novelística y audiovisual.
En primer lugar
nos orienta sobre la elección del término mitoanálisis de la obra de
Durand, “De la mitocrítica al mitoanálisis” que supuso un cambio
histórico en la consideración del mito, dejando a un lado el discurso
crítico para utilizarlo con una finalidad desveladora de las obras que han
sido animadas por él. Con ese enfoque y propósito ha emprendido su tarea,
en dos niveles fundamentales: colocación del mensaje publicitario en sus
correspondencias con los otros grandes mensajes de la fabulación literaria
y cinematográfica, y advertencia de la filiación mítica de la obra
publicitaria.
En segundo
lugar, el autor no pretenderá simplemente el detectar reproducciones de
las simbologías de los relatos fabulosos del pasado en los textos del
presente, sino de advertir conexiones no sólo reproductivas sino
representativas y los efectos culturales de esas conexiones, todo ello a
partir de una necesaria premisa interpretativa o hermenéutica. El autor va
a considerar valioso cualquier planteamiento interpretativo, dentro de las
muchas vías hermenéuticas e incluso avalará la integración de todos ellos,
pero entiende que debe salirse de lo que denomina especialismo
metodológico en busca de un pragmatismo eclecticista, con el propósito de
comprender mejor el fenómeno de la publicidad. Ésta es la cuestión central
del estudio de la publicidad: la elección de una vía metodológica o de una
vía (que yo llamaría ontológica) de analizar la publicidad en sí misma.
Nuestro autor optará por el segundo de los caminos, pues piensa que la
publicidad no se agota ni se agotará nunca en una sola metodología y en un
solo discurso.
Por otro lado,
el propio José Luis LEÓN declara que la finalidad de su obra es
precisamente desvelar el orden interno en la creatividad. Ninguno de los
mensajes publicitarios quiere parecerse a los restantes, pues basan su
eficacia en la diferencia y exclusividad, pero por debajo de su aparente
diversidad encontramos unos principios rectores. Habrá diferencia, quizá,
en cuanto a las formas estéticas y a las narraciones, pero no en cuanto a
los propósitos de base para la constitución de un cierto ideal bastante
homogéneo del ser y de las actitudes humanas. Ese ideal no se plantea en
abstracto, sino desde la propia psique de las actuales
generaciones: por un lado, detectando sus sueños y reproduciéndolos
gráficamente, y, por otro lado, proponiendo un modo de estar en el mundo y
de relacionarse consigo mismo y con los otros. Así pues, la publicidad
resulta ser una guía de vida, que se propone de modo aparentemente
desarticulado, pero en realidad de modo muy coherente. Pero la publicidad
es rica, intrínsecamente ambigua y goza de libertad axiológica. Por eso el
ideal de vida que propone está articulado paradójicamente; no es una
ideología uniforme, sino que pertenece al terreno del mito.
El mismo autor
valora el material obtenido desde este enfoque. Él se ha dado cuenta que
el sistema de anuncios refleja de modo tan perfecto el imaginario
colectivo y permite un incomparable psicoanálisis social. Además, si se le
entiende como una versión actualizada de la mitología, entonces cerramos
el círculo ahistórico de la motivación humana, aunque de un modo quizá
irritante para alguna sensibilidad hija de la Ilustración.
NOTAS
1. SARTORI, G. Homo videns. La sociedad teledirigida. Madrid 1998.
(volver)
2. RAFFAELE, S. La tercera fase. Formas de saber que estamos perdiendo.
Madrid 2000. (volver)
3. Cfr. RUBIO FERRERES: "Apuntes de Lenguaje y Hermenéutica" .
Departamento de Filosofía. Universidad de Granada. 2001.
(volver)
4. Es precisamente en esta dimensión en dónde centraremos nuestros
comentarios, siguiendo la obra de José Luis LEÓN "Mitoanálisis de la
publicidad".
(volver)
5. Concepto extraído de la obra de BARTHES "Elements de sémiologie".
(volver)
6. Cfr. RUBIO FERRERES: Apuntes de Lenguaje y Hermenéutica. Departamento
de Filosofía. Universidad de Granada. Todo este estudio sobre la narrativa
publicitaria se basa en ese temario. (volver)
7. Siguiendo la teoría de los "actos de habla" de Austín y
Searle (AUSTIN, J.L. Cómo hacer cosas con palabras: palabras y acciones.
Barcelona 1982; SEARLE, J.R. Actos de habla: ensayo de filosofía del
lenguaje. Madrid 1980). (volver)
8. ECO, U. Apocalípticos e integrados. Barcelona 1999. (Pág. 333).
(volver)
9. LEÓN, J.L. Mitoánlisis de la publicidad. Ariel. Barcelona 2001. (Pág.
12). (volver)
Andrés Francisco Peña
|