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Estructura del
Apocalipsis
No es raro que un libro tan lleno de simbolismo haya dado
lugar a diversas interpretaciones sobre su estructura. Los distintos símbolos se
repiten y reclaman a través de las páginas de modo que se produce un inmenso
juego de referencias mutuas que resulta a veces desconcertante. Seguramente no
hay ninguna interpretación de la estructura del Apocalipsis que sea definitiva, todas
son formas de orientarnos en él que nos ayudan a no perdernos en el juego de los
símbolos, pero ninguna es definitiva. Por eso presentamos aquí algunos ejemplos
fundamentales de estructuración del libro, sin pretender que ninguno de ellos
sea el único válido.
Estructura genética
En esta opción se intenta reconstruir la historia de la
redacción, partiendo de la idea de que existió un Apocalipsis original, más
breve que nuestro actual libro, que ha sufrido diversos añadidos progresivos.
La constatación básica que da origen a esta idea es que el
libro podría terminar en 11,19 con el himno de alabanza a Dios y la aparición
del arca de la alianza. En este punto podríamos decir que se ha completado la
visión de Juan: se han mostrado los desastres del mundo como forma a través de
la que Dios lleva la historia hasta la consumación de su alianza.
A partir de esta constatación se llega a la suposición de que
existió una primera versión breve del Apocalipsis que abarcaría los capítulos
4-11, esta primera versión dataría de la época de Nerón. Posteriormente, en
tiempos de Domiciano, se habrían insertado el resto de los capítulos del libro,
de modo que las visiones de los capítulos 12-22 serían una forma de ampliar y
explicitar lo dicho en lo anterior. Del mismo modo se habrían sumado también en
esta época los episodios iniciales que son una presentación de las visiones de
cara a las Iglesias.
Esta forma de entender el Apocalipsis nos ayuda a comprender
que no se trata aquí de una historia lineal, por lo que no debemos esperar un
progreso temporal uniforme a lo largo de su lectura. Los acontecimientos se
repiten, se reflexionan de formas diversas de modo que lo que se intenta dar en
cada momento es una visión complexiva de la historia.
Estructura polémica
Esta propuesta de estructura tiene como punto de partida la
anterior, pero no se fija tanto en la evolución de la redacción del texto cuanto
en el resultado final. Teniendo en cuenta los dos grandes bloques de visiones y
buscando sus temas comunes podemos observar como el primer bloque (4-11) se fija
especialmente en cómo se produce el paso definitivo de Israel a la Iglesia,
estaría por lo tanto centrado en la polémica con el judaísmo. El segundo bloque
presentaría la situación de la Iglesia frente al Imperio romano. Estos dos
grandes bloques estarían introducidos por una visión de conjunto de la Iglesia
(1-3) y culminarían con el anuncio de la victoria final sintetizada en la imagen
de la nueva Jerusalén bajada del cielo y las bodas del cordero (21-22).
Esta forma de entender la estructura tiene la ventaja de
situar el mensaje del Apocalipsis en el contexto concreto en el que se escribió
y ayudarnos a ver los problemas que tenían aquellos cristianos a los que se
dirigió en primer lugar este libro.
Estructura numérica
Un hecho patente en todo el libro del Apocalipsis es la
presencia constante del número siete. Esto ha llevado a agrupar su contenido en
septenarios, de modo que todas las visiones y mensajes irían agrupadas de siete
en siete. Cada uno de estos grupos iría precedido de una introducción y
terminaría con una liturgia en el cielo. La estructura resultante sería la
siguiente:
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A. Prólogo y saludo epistolar |
1, 1-8 |
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B. Primer septenario: las siete cartas |
1,9 - 4,11 |
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C. Segundo septenario: los siete sellos |
5,1 - 8,1 |
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D. Tercer septenario: las siete trompetas |
8,2 - 14,5 |
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C'. Cuarto septenario: las siete copas |
14,6 - 19,8 |
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B'. Quinto septenario: las siete visiones |
19,9 - 22,5 |
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A'. Epílogo y despedida epistolar |
22, 6-21 |
Esta estructura nos ayuda a ser conscientes de la gran
cantidad de referencias internas que existen dentro del mismo libro, en el que
las visiones se aluden y completan unas a otras. Otra ventaja es que permite ver
al trabazón interna existente entre los acontecimientos de la tierra y del cielo
que se iluminan mutuamente.
Los posibles fallos de esta forma de ver las cosas están en
la sucesión de los septenarios que, en ocasiones, más que sucederse, se insertan
unos dentro de otros (según 8,1-2 las siete trompetas forman parte del séptimo
sello). Por otra parte no es tan clara la existencia de siete y sólo siete
visiones en el quinto septenario.
Estructura concéntrica
Continuando la constatación que comienza a surgir en la
propuesta anterior, en la que vemos que hay una correspondencia concéntrica de
las partes del libro se han propuesto estructuras en las que todo formaría una
gran inclusión. Estas organizaciones del material de nuevo nos hacen ver las
referencias mutuas de los textos, pero sin embargo no se ha llegado a un
consenso sobre las partes concretas y su referencia mutua, de modo que distintos
autores proponen distintas opciones. Presentamos aquí dos de ellas, la primera
tomada de Elisabeth Schüssler Fiorenza y la segunda de Xabier Pikaza. En ambas
se hace una división concéntrica de las partes del libro, pero, como podemos
observar, difieren bastante.
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Prólogo y saludo epistolar |
1, 1-8 |
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Situación de las ciudades de Asia Menor |
1,9 - 3,22 |
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Apertura del libro sellado: plagas del Éxodo |
4,1 - 9,21 |
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El libro agridulce |
10,1 - 15,4 |
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Éxodo de la opresión de Babilonia/Roma |
15,5 - 19,10 |
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Liberación del mal y mundo-ciudad de Dios |
19,11 - 22,9 |
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Epílogo y marco epistolar |
22, 10-21 |
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Prólogo: El profeta y su libro |
1, 1-8 |
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Visión del hijo del Hombre y cartas a las Iglesias |
1,9 - 3,22 |
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Dios-Rey: Visión del trono |
4, 1-11 |
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Cordero degollado |
5, 1-14 |
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Los siete sellos |
6,1 - 7,17 |
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Seis trompetas |
8,1 - 9,21 |
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Interludio: Libro y testigos |
10,1 - 11,14 |
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Mujer y dragón, las dos bestias |
11,15 - 13,18 |
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Interludio: Evangelio eterno |
14, 1-20 |
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Seis copas |
15,1 - 16,21 |
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Babel, la prostituta |
17,1 - 19,10 |
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Triunfo de Cristo |
19,11 - 20,6 |
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Juicio de Dios. Reino eterno |
20, 7-15 |
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Bodas mesiánicas |
21,1 - 22,5 |
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Conclusión y llamada |
22, 6-21 |
Es importante constatar como cada uno de estos esquemas
supone una visión distinta del contenido general del libro que, en el primer
caso estaría centrado en la revelación de Jesucristo simbolizada por el libro
agridulce, mientras que en el segundo sería la lucha de la Iglesia frente a los
poderes del mundo. Son dos perspectivas distintas, pero que debemos ver como
complementarias a la hora de comprender el mensaje del Apocalipsis.
Finalmente, como conclusión, hay que recordar que cada una de
las visiones propuestas debe suponer para nosotros una ayuda para comprender un
libro tan polifacético como el Apocalipsis. Ninguna es definitiva, pero todas
son iluminadoras.
EL ESCOLIASTA
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