Solemnidad Jesucristo Rey del Universo
24 de noviembre

Lecturas bíblicas
Comentario


Lecturas bíblicas

PRIMERA LECTURA

Lectura del profeta Ezequiel (Ez 34, )

     Así dice el Señor Dios:
     -Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas siguiendo su rastro. Como un pastor sigue el rastro a su rebaño cuando se encuentra las ovejas dispersas, así seguiré yo el rastro de mis ovejas; y las libraré, sacándolas de todos los lugares donde se desperdigaron el día de los nubarrones y de la oscuridad. Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear -oráculo del Señor Dios-. Buscaré las ovejas perdidas, haré volver las descarriadas, vendaré a las heridas, curaré a las enfermas; a las gordas y fuertes las guardaré y las apacentaré debidamente.
     En cuanto a vosotras, ovejas mías, así dice el Señor Dios:
     -He aquí que yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío.

SALMO RESPONSORIAL (Sl 22)

R. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
     en verdes praderas me hace recostar

Me conduce hacia fuentes tranquilas
     y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
     por el honor de su nombre.

Preparas una mesa ante mí
     enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
     y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
     todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
     por años sin término.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1Co 15, 20-26a. 28)

     Hermanos:
     Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los cristianos; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su Reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.
     Cristo tiene que reinar hasta que Dios "haga de sus enemigos estrado de sus pies". El último enemigo aniquilado será la muerte. Al final, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo (Mt 25, 31-46)

     En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
     -Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha:
     -Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.
     Entonces los justos contestarán:
     -Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?
     Y el rey les dirá:
     -Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.
     Y entonces dirá a los de su izquierda:
     -Apartaos de mí, malditos; id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.
     Entonces también éstos contestarán:
     -Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel y no te asistimos?
     Y él replicará:
     -Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.
     Y estos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

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Un Reino distinto

     Pensar en Jesucristo Rey del universo, a quien celebramos en este domingo, nos trae a la mente imágenes de lo que muchas veces ha sido la justificación religiosa del despotismo. Demasiadas veces hemos usado el Reinado de Cristo para sustentar lo que no era más que una tiranía humana. Por eso, con facilidad nos refugiamos en el recuerdo de sus mismas palabras: "Mi Reino no es de este mundo", y comenzamos a pensar en un Reino puramente espiritual, o destinado a la vida futura. Ninguna de estas interpretaciones se corresponde con la verdad del Reino de Jesucristo, que no está fuera del mundo, pero que tampoco es como los reinos del mundo. Cuando Jesús dijo esto no se refería a que su Reino no tuviera nada que ver con este mundo, sino a que es un Reino muy distinto de aquellos que normalmente conocemos.
     Como todo Reino, éste también se sustenta en una serie de poderes. Todos recordamos la tradicional división entre poder legislativo, judicial y ejecutivo en la que se basan los regímenes políticos modernos, también el Reino de Cristo ostenta esos mismos poderes, pero son bastante distintos de los que conocemos en los reinos del mundo. Tenemos que acercarnos a la Palabra de Dios para conocerlos y decidir si estamos dispuestos a acatarlos, a hacernos ciudadanos de un Reino nuevo y distinto.
     El poder legislativo del Reino de Cristo es el Evangelio, que es su ley suprema y universal. No es una ley promulgada para un más allá esperado, sino para nosotros, una ley viva y presente en cada cristiano que quiere seguir a su Rey, Cristo. El Reino de Jesucristo está allí donde el Evangelio es reconocido como ley suprema, y deja de estar donde otras leyes se imponen al Evangelio. Aceptar a Jesucristo como Rey significa dejar de pensar que su Evangelio es una ilusión bonita y ponerse a vivirlo, dejar de someterlo a nuestro capricho y comenzar a valorarlo como Palabra de Dios que nos llama a una vida nueva.
     El poder judicial de Jesucristo se ejerce a través de todos aquellos que sufren en el mundo, a través de los hambrientos, sedientos, forasteros, desnudos, enfermos y encarcelados. Ellos son los jueces del mundo, y son unos jueces muy reales y presentes, no tenemos que esperar a ponernos ante el trono de Dios para someternos a su juicio. El juicio sobre nuestra relación con el Reino de Jesucristo se produce cada vez que nos encontramos con un necesitado, porque el Reino de Jesucristo está allí donde los últimos tienen un lugar preferente, y deja de estar donde siguen siendo olvidados en beneficio de nuestra autocomplacencia.
     Y finalmente el Reino de Jesucristo tiene un poder ejecutivo, los cristianos. Nosotros somos los verdaderos gobernantes del mundo, porque el único Rey verdadero, Jesucristo, nos ha encargado hacer presente y viva en él la ley del Evangelio. No podemos esperar a que Dios haga nuestro trabajo, porque el poder del Reino de Jesucristo se manifiesta allí donde un cristiano vive su vida a la luz del Evangelio y se somete al juicio de los que sufren. Jesucristo Reina allí donde los cristianos viven en profundidad su ser y deja de reinar donde nos refugiamos en una esperanza en Dios que nos aparta del compromiso. Ese es el Reino de Jesucristo, nuestro reino.

EL ESCOLIASTA

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El Escoliasta. Para reflexionar y vivir la fe Sitemap home